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Prepararte para una cirugía ortopédica: guía práctica de prehabilitación
La preparación previa a una cirugía ortopédica —conocida como prehabilitación o “prehab”— se centra en optimizar el estado físico y emocional del paciente para mejorar la experiencia quirúrgica y la recuperación posterior. Aunque cada caso es distinto, dedicar unas semanas a preparar el cuerpo y el entorno puede facilitar la rehabilitación y reducir complicaciones comunes.
¿Qué es la prehabilitación y por qué puede ser útil?
La prehabilitación engloba ejercicios, consejos nutricionales, control de hábitos y planificación práctica previos a una intervención. No garantiza resultados concretos, pero puede ayudar a:
- Mejorar la fuerza y la movilidad de la articulación afectada.
- Reducir el impacto de la inmovilización temporal tras la cirugía.
- Facilitar la recuperación funcional y la reincorporación a las actividades diarias.
- Preparar el entorno doméstico para la postoperatoria.
Evaluación y planificación
Antes de empezar cualquier programa de prehabilitación, consulta con tu especialista en traumatología o con el equipo de rehabilitación. Un plan individualizado tiene en cuenta la lesión, la cirugía prevista, la edad, otras enfermedades y tu nivel de actividad.
Pasos habituales
- Valoración clínica: movilidad, fuerza y dolor.
- Establecer objetivos realistas según la intervención.
- Diseñar un programa de ejercicios y medidas complementarias.
- Revisar medicación y hábitos que puedan influir en la cirugía.
Medidas físicas recomendadas
A continuación se ofrecen orientaciones generales. La intensidad y los ejercicios concretos deben ajustarse a cada persona.
Ejercicio aeróbico
- Actividades como caminar, bicicleta estática o natación de baja intensidad pueden mejorar la capacidad cardiorrespiratoria.
- Objetivo: 20–40 minutos, 3–5 veces por semana, si el médico lo recomienda.
Fortalecimiento muscular
- Trabaja los grupos musculares clave alrededor de la articulación afectada: por ejemplo, cuádriceps y glúteos antes de una cirugía de rodilla o cadera; deltoides y escapulares para hombro.
- Usa ejercicios de resistencia con peso corporal, bandas elásticas o máquinas según tolerancia.
- Realiza 2–3 sesiones semanales con 2–3 series de 8–15 repeticiones, adaptando la carga al dolor.
Movilidad y control neuromuscular
- Estiramientos suaves y ejercicios de propiocepción (equilibrio) ayudan a recuperar control y prevenir caídas.
- Incluye ejercicios funcionales que simulen actividades diarias: subir escaleras, sentarse y levantarse, giros suaves.
Nutrición, peso y hábitos
Una alimentación equilibrada y mantener un peso adecuado influyen en la recuperación. Recomendaciones generales:
- Asegura una ingesta suficiente de proteínas para apoyar la reparación tisular (consulta con un profesional si necesitas pautas específicas).
- Controla el peso corporal; adelgazar de forma gradual antes de la cirugía puede reducir carga articular y riesgo perioperatorio en algunos casos.
- Hidratación adecuada y evitar dietas extremas en las semanas previas.
Tabaco y alcohol: fumar puede afectar la cicatrización y la recuperación; reducir o suspender el consumo antes de la cirugía suele recomendarse. Del mismo modo, limitar el alcohol facilita la salud general y la relación con la medicación.
Medicaciones, suplementos y control médico
Informa a tu cirujano de todos los fármacos y complementos que tomas. Algunos anticoagulantes, antiinflamatorios o suplementos herbales pueden requerir ajuste antes de la intervención. No suspendas ni cambies tratamientos sin consultar.
Preparación práctica y emocional
- Organiza el domicilio: retirando obstáculos, preparando un espacio cómodo para la recuperación y ubicando lo básico a mano.
- Planifica apoyos para los primeros días (familia, amigos, servicios de ayuda a domicilio si fuera necesario).
- Infórmate sobre el plan de rehabilitación postoperatoria y los plazos estimados; conocer los pasos reduce la incertidumbre.
- Trabaja aspectos emocionales: técnicas de relajación, sueño y manejo de la ansiedad pueden ser útiles.
Cuándo modificar o parar el programa
Interrumpe o adapta los ejercicios si aparecen signos de alarma como dolor intenso que no cede con reposo, hinchazón progresiva, fiebre u otros síntomas preocupantes. Comunica cualquier cambio al equipo sanitario.
Recomendaciones prácticas finales
- Consulta siempre con tu traumatólogo o fisioterapeuta antes de iniciar un programa de prehabilitación.
- Prioriza ejercicios funcionales y progresivos que imiten las demandas de tu actividad diaria o deportiva.
- Mantén comunicación con el equipo médico sobre medicación, hábitos y expectativas.
- Prepara el hogar y la red de apoyo con antelación para reducir estrés tras la cirugía.
Conclusión
La prehabilitación es una herramienta práctica para optimizar las condiciones físicas y logísticas antes de una cirugía ortopédica. Aunque no sustituye la valoración y el consejo personalizado del especialista, incorporar ejercicio dirigido, mejorar hábitos y planificar la recuperación puede facilitar el proceso postoperatorio. Habla con tu equipo de Traumatología en Alicante para diseñar un plan adaptado a tu caso y asegurarte de que cada medida sea segura y adecuada para ti.